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Escapada Monfragüe 4x4

Descubre el espectáculo natural de LA BERREA en el Parque Nacional de Monfragüe.

       Precio de la Escapada: 89 €

 (Precio por persona DOS noches IVA incluido)

 La escapada incluye:

- Dos noches en Habitación Standard con desayuno en Alojamientos La Plaza en Plasencia o solo alojamiento en los apartamentos rurales de Turnat de Cabezuela del Valle o el Torno, en el Valle del Jerte.

- Ruta en 4x4 visitando el Parque Nacional de Monfragüe con EnRuta. La ruta, con salida desde el Camping Monfragüe, tiene una duración de 4 horas durante las cuales además de las paradas en los mejores rincones para la observación de la flora y la fauna existente en el Parque, los 4x4 atraviesan las dehesas más espectaculares que rodean el parque y que sin duda será una experiencia inolvidable.

Condiciones Especiales Escapadas Turnat:

Promoción válida para los meses de Septiembre y Octubre del 2008.

Prepago del total de la reserva a la hora de confirmar reserva.

Política de cancelación:- devolución del total de la reserva si la cancelación se efectúa dentro de los 30 días antes de la llegada;- devolución del 50% si la cancelación se efectúa dentro de los 15 días antes de la llegada;- cargo total de la reserva si la cancelación se efectúa dentro de los 7 días antes de la llegada.

Las ofertas especiales de paquetes no serán acumulables a otras ofertas como El Club Turnat o Promociones puntuales de la Web.

Todas las Escapadas están sujetas a disponibilidad a la hora de formalizar la reserva. El cliente recibirá un bono/voucher que deberá entregar en el establecimiento al check-in así como a la empresa encargada de llevar a cabo la actividad complementaria.

 

Parque Nacional de Monfragüe

Declarado como Parque Nacional desde 2007, Monfragüe es, tal y como apunta la Web del Parque, un reducto de bosque mediterráneo en el corazón de Extremadura. Atractivo y visita obligada de esta Comunidad.

La superficie es ocupada por 17.852 hectáreas pertenecientes a los términos municipales de Navalmoral de la Mata, Plasencia y Trujillo.

Su biodiversidad la debe en gran medida a la riqueza de su ecosistema en donde confluyen los ríos Tajo y su afluente el Tiétar, proporcionando por un lado el medio idóneo para las especies acuáticas y las que dominan sus orillas, como pueden ser el martin pescador, mitos, carmoranes, ruiseñores y la nutria. Por otro lado, sus bosques, matorrales y farallones hacen posible el asentamiento de especies tales como: buitres leonados, halcón peregrino, el águila perdicera o el búho real, entre otros.

El Parque Nacional de Monfragüe ofrece a sus visitantes un excelente medio para los amantes de la naturaleza. Hacer rutas por sus inmediaciones para contemplar sus aves y animales diversos, representa el mayor de los incentivos para el turista. Captar con las cámaras de vídeo o de fotografía el vuelo de un alcón, por ejemplo, observar u oír la berrea de los ciervos (en primavera), son en conjunto, un espectáculo gratificante y enriquecedor, que hacen más que merecida la visita.

Algunas impresiones en primera persona de la gente  que trabaja para Turnat y que ha visitado el Parque son:

"Comentar sobre este Parque en primera persona es una obligación, puesto que no se puede escribir sobre él sin haberle visitado antes. Contar y describir las impresiones vividas se hace fácil cuando has disfrutado de unas vistas espectaculares al contemplar el paisaje rocoso y al pie el río que le surca,  el vuelo de sus aves, cuando has subido a pie hasta el castillo (del siglo XII) que domina el entorno desde su altura y desde donde has podido respirar en profundidad y has podido sentir la libertad y te has fundido con el entorno. Son sensaciones originales que te hacen prometer una próxima visita". Dennis Muñoz ( Central de reservas).

 

 

 

Visita Virtual de 30 segundos al Parque Nacional de Monfragüe
La Berrea

A finales de Septiembre con el comienzo del otoño, el Parque Nacional de Monfragüe se llena de sonidos excitados. Empieza la berrea. Los ciervos macho elevan sus cuernos bramando a los cuatro vientos.

Los machos luchan para seducir al mayor número de hembras. Los berridos iniciales son sustituidos por los ruidosos golpes de las astas. Los cuernos golpean entre sí sin llegar a herirse, aunque en algunas ocasiones pueden quedar enganchados, llegando incluso a morir por no poder separarse. Las peleas no son sangrietas, son demostraciones de fuerza de unos contra otros. El más fuerte, se lleva la recompensa, la hembra.

Los machos adultos se encuentran exuberantes y orgullosos. Lucen sus cuernas ante las hembras, sabiendo que éstas están listas para concebir.  Además, de las luchas entre ellos, escarban y orinan sobre la tierra, formando un barrillo en el que se recuelvan para delimitar su territorio.

La hembra tras ser cubierta, y pasados 8 meses de gestación dan a luz en el mes de mayo a una cría, el cervatillo. Estos permanecen mamando durante 4 meses y permanecen con la madre hasta el próximo parto.

Más información sobre " la berrea"
Los ciervos, vida y costumbres

Octubre es un mes muy peculiar. Durante septiembre, la mayor parte de los árboles han engordado sus frutos para que, en este mes, maduren y estén a disposición de todos los moradores de la naturaleza en su justo punto. Castañas, avellanas, nueces, hayucos y bellotas caen al suelo como un maná que proporcionará a los animales una buena capa de grasa para pasar sin sobresaltos el inminente invierno. Otras plantas también dan frutos: el serval de los cazadores, el madroño y el acebo se convertirán en excelente alimento para los meses invernales. Las setas empiezan a abundar: boletos, coprinus y champiñones se hallan por doquier.
Con esta oferta culinaria no es extraño que entren en la Península Ibérica oleadas de migradores invernales, como patos, garzas, palomas torcaces, zorzales y currucas.

Pero, sobre todo, destaca la invernada del ansar común y de la grulla, que llegan en perfectas bandadas geométricas que se anuncian a trompetazos que resuenan en el cielo varios kilómetros antes de verlas.

Es octubre un mes de amoríos entre los grandes hervíboros que habitan el bosque. Comienzan los primeros escarceos de muflones, rebecos y cabras montesas y se hallan en pleno celo los gamos, inconfundibles por sus profundos y cortos ronquidos y, sobre todo, los ciervos, que dejan oír sus bramidos y el entrechocar de sus cuernas durante todos los días de este mes.

Es tiempo de berrea. Curiosamente, las cuernas, protagonistas de las luchas de la berrea, es una característica propia de los cérvidos actuales, pues sus antepasados más remotos carecían de la misma. No fue hasta el Plioceno cuando aparecieron las cornamentas complejas y ramificadas que conocemos en la actualidad. La consecución de estas astas es un extraño caso evolutivo, ya que los ciervos la pierden y renuevan anualmente, lo que supone un tremendo esfuerzo metabólico. Por qué una vez alcanzada esta magnífica cuerna, el animal no la mantiene a lo largo de su vida sin mudar es un enigma aún sin resolver y, desde el punto de vista energético, constituye un claro despilfarro, cosa poco habitual en el reino animal.

De este modo, a últimos de marzo, el ciervo sufre la pérdida de las astas o desmogue. Pocos días después, comienza a crecer la nueva cuerna, lo que supone un esfuerzo para el ciervo que, durante los cuatro o cinco meses de formación, tiene que asimilar varios kilos de sales cálcicas y fosfóricas. Las cuernas crecen recubiertas de una piel muy vascularizada y sedosa denominada terciopelo o borra.

En el mes de julio, la cuerna alcanza su tamaño máximo y el alto nivel de testosterona en la sangre hace que el terciopelo se quede sin irrigación sanguínea y, por tanto, muera. Para ayudar su caída, el animal se frota contra los árboles en lo que se conoce como escoda. Liberada de su recubrimiento sedoso, el asta presenta un color blanco al principio, para luego amarronarse. Las cuernas no son su único carácter identificativo, pues suelen marcar sus territorios con glándulas odoríferas, que poseen en los lagrimales del ojo, y con orín, durante el celo.

El ciervo es un gran herbívoro que presenta un pelaje uniforme de color pardorrojizo, durante los meses de primavera, y que vira a gris, durante los meses de invierno. La magnífica estampa de este cérvido se fundamenta en unas patas largas y fuertes y un cuerpo estrecho unido a un gran y robusto cuello que, al erguirse, le proporciona un aspecto muy estilizado, terminando en una cabeza fina rematada por dos pabellones auriculares de gran tamaño, lo que le confiere una agudeza auditiva excepcional.

En verano y en otoño, los machos presentan una gran cuerna muy ramificada. mientras que la hembra no dispone de astas. Por último, en la región anal, se aprecia una mancha blanquecina, visible sobre todo cuando el animal levanta la cola, que es de un tamaño relativamente pequeño en relación al volumen del animal.

Considerado por muchos como el rey del bosque, habita, fundamentalmente, en bosques caducifolios, mediterráneos y mixtos con amplios prados donde pastar. Las preferencias por un tipo de bosque u otro viene dada por la cantidad de alimento que pueden conseguir a lo largo del año. Por contra, no se los encuentra en zonas montañosas sin arbolado, pues se manejan muy mal en la marcha sobre rocas desnudas.

El ciervo es un animal muy errante y no tiene encames que visite con asiduidad, sino que se acuesta en cualquier lugar que encuentra conveniente. Es un gran saltador y nadador y suele revolcarse en el cieno con la intención de quitarse parásitos. Sus habitos son, generalmente, crepusculares y nocturnos, de tal modo que, durante el día, se dedica a descansar a cubierto de sus enemigos. Normalmente gregario, constituye manadas de machos solos, por una parte, y hembras con cría, por otra.

Los rebaños de ciervas son auténticos matriarcados dirigidos por una vieja hembra que establece una rígida jerarquía entre las demás. Es ésta la encargada de desplazar y detener al grupo y elegir los lugares de descanso y la comida de la manada. Los cérvidos se mantienen con una dieta exclusivamente fitófaga, es decir, se alimentan de hierbas y gramíneas que toman pastando en los prados. Ramonean tallos tiernos, yemas de árboles jóvenes y cortezas. También comen hayucos y bellotas, castañas y moras y precisa descansos prolongados para realizar la rumia de los materiales herbáceos acumulados en su panza.

Fuente:Revista Ibérica