Los Empalaos, rito del S. XVII declarado de Interés Turístico Nacional. En la noche del Jueves Santo, sin procesión y como consecuencia de una “manda” (promesa), el penitente con el torso desnudo, ensogado, los brazos en cruz atados al timón de un arado y descalzo, va haciedo el Vía Crusis e profundo silecio y acompañados por algún familiar. Su única ropa es una enagua blanca y un velo que le cubre la cabeza. El espectáculo es sobrecogedor.