Teléfono de reservas:
927 414 288
reservas@turnat.com
Hervás

La historia de Hervás arranca durante el reinado de Alfonso VIII, a finales del siglo XII; en primer lugar, los templarios erigieron una ermita junto al río Santihervás bajo la advocación de los mártires San Gervasio, de quien probablemente deriva la denominación Hervás, y San Protasio.

Hervás recibió de la Reina Violante de Aragón el Monte Castañar, el segundo más importante de Europa.

Fue en el siglo XV cuando se estableció la comunidad judía al lado del río Ambroz, de quien proviene el nombre del Valle, salvado por el puente medieval de la Fuente Chiquita, en cuyo pretil se encuentra la imagen yacente de D. Alonso Sánchez.

Dicha comunidad estaba constituida por medio centenar de familias (en su mayoría tejedores, viñadores y mercaderes), de las cuales un tercio se exilió en 1492. Algunas de ellas volvieron en 1494. Los siglos XVI y XVII estuvieron protagonizados por conflictos entre los judeoconversos y los cristianos viejos.

En 1716 se construyó la primera fábrica de tejidos, base de la industria textil de los siglos XVIII y XIX. Más tarde, sería la industria del mueble y la artesanía del castaño, que constituye una importante fuente industrial.

Desde 1396, el municipio perteneció al ducado de Béjar, siendo en 1816 cuando obtuvo el privilegio de villazgo, cuyo símbolo es el rollo.

El Barrio Judío, que fue declarado Conjunto de Interés Histórico Artístico, es un ámbito homogéneo y con un fuerte carácter que le otorga identidad. Se extiende desde La Plaza, lugar de encuentro de cristianos y judíos y de intercambios comerciales, hasta el río.

Su estructura urbana consiste en un entramado de callejuelas estrechas y tortuosas que responden a un modo de entender la calle como espacio público.

El origen de la aljama hebrea está en la corala judía, conformada por la calle del Vado, la Amistad Judeo-Cristiana y la Calleja de los Cofrades. En la Calle del Vado, números 2 y 4, se encontraba el Hospital, que después del edicto de expulsión fue administrado por una cofradía conversa.  Esta peculiar judería seduce por su originalidad sin dejar de mantenerse fiel a las características esenciales de las juderías españolas: estrechez de sus callejas, disposición caótica, ausencia de ostentación.

La judería ocupa la zona más añeja del pueblo, cuya historia mejor documentada se inicia con los progresos de la Reconquista, y que tuvo a Doña Violante de Hungría como primera dueña, preciada dote por su matrimonio con Alfonso X El Sabio. Cabe destacar la importancia de la que llegó a disfrutar la Sinagoga destacando en el estudio de la Escuela Talmúdica. Aunque se han encontrado restos de las culturas celta y romana.

La historia de Hervás se inicia a finales del siglo XII, cuando fue reconquistada por Alfonso VIII. En el siglo XV se estableció la comunidad judía al lado del río Ambroz, de donde proviene el nombre del Valle, salvado por el puente medieval de la Fuente Chiquita, hasta que en 1492, tras el decreto de expulsión dictado por los Reyes Católicos, la mayoría tuvo que exiliarse.

Por la población también pasaron con anterioridad colonos templarios que edificaron una ermita en honor de San Gervasio y de San Protasio, mártires cristianos, en la zona llamada Santihervás, de cuya época queda la torre , parte de un antiguo castillo, hoy anexionada a la Iglesia Parroquial de Santa María, erigida por los repobladores cristianos que se establecieron en los siglos XIII y XIV y que crearon, alrededor de la muralla las calles del Collado, Centeneda, Corredera, Corral y Plaza. 

No en vano, estamos ante una de las juderías mejor conservadas de España. La cultura heredada por Hervás del pueblo judío es abundante y palpable, además la tradición Hebrea se hace real perdurando en la actualidad tradiciones populares y leyendas que se mantienen en la actualidad.